La preparación ante un período de lluvias intensas tiene dos frentes en San Miguel de Tucumán. Por un lado se busca mejorar la infraestructura para evacuar el agua, y por el otro, se espera contar con información que permita anticipar situaciones de riesgo. En ese escenario, la Municipalidad avanza con obras hídricas en sectores vulnerables a las inundaciones y proyecta ampliar la red de pluviómetros para registrar las precipitaciones.

Uno de los trabajos en marcha se desarrolla en el barrio Margaritas, una zona baja de la capital en la que el agua suele acumularse durante los períodos de lluvia. La obra comenzó hace aproximadamente un mes y tiene un plazo de ejecución previsto de seis meses, según informó la intendenta Rossana Chahla.

“Las prioridades son las obras hídricas”, afirmó la jefa municipal al explicar que los trabajos fueron acordados con el gobernador Osvaldo Jaldo. La inversión prevista para este proyecto es de $1.543 millones, financiados en partes iguales por la Provincia y el municipio.

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La intervención apunta a modificar el recorrido del agua para evitar que quede estancada en el barrio. Chahla indicó que el sector se encuentra en una zona relativamente baja, hacia la que escurre el agua proveniente de otros lugares. El objetivo es conducirla hacia el canal Panamá y el río Salí.

Escurrimiento

El proyecto no contempla solamente la construcción de un canal. De acuerdo con el secretario de Obras Públicas municipal, Claudio Bravo, también incluye trabajos de cordón cuneta, perfilado de cunetas y reemplazo de tres alcantarillas en la cuneta de la autopista.

Además, se interviene en la cuneta de la calle Wilde, que desemboca en la de la autopista, y se prevé reformular un badén en la colectora para facilitar la salida del agua.

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“Con eso buscamos darle mayor fluidez al agua para que llegue más rápido al río Salí”, explicó Bravo.

El funcionario indicó que el canal se diseñó con una pendiente baja para permitir un escurrimiento controlado. La longitud informada durante la entrevista fue de entre 700 y 800 metros para el tramo situado dentro del predio, mientras que el conjunto de los trabajos comprendería unos 5.500 metros. Las medidas deberán precisarse con el proyecto técnico.

La obra se apoya en un relevamiento previo realizado con tecnología Lidar, un sistema de medición láser aerotransportado que permite obtener información detallada del terreno. Chahla señaló que ese estudio fue necesario para analizar cómo circula el agua y definir las intervenciones.

Posibles demoras

La continuidad de las precipitaciones es uno de los factores que podría complicar el avance de las obras. Chahla explicó que las máquinas necesitan un suelo firme para operar y que, cuando el terreno está demasiado húmedo, pueden hundirse e impedir el desarrollo normal de las tareas: “Acá estamos trabajando a pesar de esta llovizna, porque es continua y es poca. Pero, si esto se prolonga durante mucho tiempo y en mayor cantidad, va a dificultar un poco los trabajos y puede retrasar la obra”

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El plazo previsto es de seis meses, aunque la intendenta aseguró que les pidió a los responsables que intenten terminar antes si las condiciones lo permiten.

Sin embargo, la evolución de El Niño y sus efectos concretos sobre Tucumán deben evaluarse a partir de los pronósticos meteorológicos actualizados, sin asumir que todas las zonas recibirán la misma cantidad de lluvia ni que necesariamente se producirán inundaciones.

Más pluviómetros

Otro de los puntos vinculados con la preparación es el monitoreo de las lluvias. Chahla informó que el municipio instaló dos pluviómetros y que busca ampliar la medición para disponer de datos más precisos.

Bravo, por su parte, confirmó que se contrataron nuevos equipos de registro continuo que están en proceso de instalación. La ubicación prevista contempla edificios municipales distribuidos principalmente en el sector norte de la ciudad, donde las autoridades identificaron una menor disponibilidad de datos.

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Contar con registros de lluvia permite conocer cuánto precipita en distintos sectores y analizar cómo evolucionan los episodios. Esa información puede contribuir a mejorar la planificación de las intervenciones y las acciones de respuesta, aunque no reemplaza los sistemas de alerta ni garantiza por sí sola la prevención de inundaciones.

Chahla también señaló que el municipio trabaja en un plan de contingencia para identificar zonas de riesgo y establecer cómo actuar ante situaciones que requieran asistencia o evacuaciones: “Lo que tenemos que evitar son las muertes”, finalizó.